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Los beneficios de aplicar el mindfulness en el ciclismo

Practicar ciclismo con una atención plena, disfrutando y conectando con el yo interior. El mindfulness puede aportar múltiples beneficios a nivel científico, emotivo y en el rendimiento, y te explicamos cómo aplicarlo al ciclismo.

Para conocer los efectos de la práctica del mindfulness en ciclistas, hemos entrevistado a Frank Fernández, coach especializado en formación deportiva y organizacional, PNL, inteligencia emocional, psicoterapia cognitiva conductual, mindfulness, entre otros, y CEO de Swim&Coach.

 

Para empezar, nos ha explicado qué significa el término mindfulness, aplicado al ciclismo: “El mindfulness, en el sentido de la atención plena, y el aquí y ahora. Es lograr que nuestra mente, y obviamente nuestro cuerpo, esté focalizado sólo en la actividad que estamos realizando, en este caso el ciclismo, sin que ningún otro pensamiento recurrente nos aparte de lo que es la estricta ejecución de la actividad y todo lo que ella conlleva”.

En cuanto a los beneficios que puede obtener un ciclista por practicar mindfulness, Fernández nos describe algunos de ellos. A nivel científico, “con esta disciplina se puede acallar el cerebro, es decir, se puede aprender a gestionar de una manera emocionalmente menos agresiva aquellas cosas que nos preocupan, por lo que el estado de relax aumenta y el pulso se ralentiza”.

 

A nivel emocional, nuestro experto defiende sus beneficios firmemente, ya que esta herramienta comporta “una correcta gestión de las cargas, la presión, las expectativas y los conflictos, por lo que mejora ostensiblemente nuestro equilibrio emocional”.

En cuanto a si esta técnica ayuda a mejorar el rendimiento, Fernández lo tiene claro: “Imaginemos una persona que gestiona sus emociones: corre en equilibrio, sin angustia por un resultado, sin presión y sabe gestionar la concentración y atención plena en lo que realiza. ¿No es evidente que esta persona mejorará su rendimiento deportivo si corre en estas condiciones?”.

TÉCNICAS PARA SU APLICACIÓN

Para poner en práctica estos resultados, existen varias técnicas que se pueden combinar sin ningún problema e integrar en los entrenamientos, las carreras o las salidas.

 

Una de las más utilizadas en el ciclismo es la visualización. Le preguntamos al experto en qué consiste exactamente esta técnica: “En momentos complicados, de cansancio o de cierta desmotivación es útil recorrer a visualizar la consecución del objetivo y la emoción que ello nos causaría, es decir, visualizar nuestra propia carrera disociando, como si nos viéramos desde fuera, conectar con nuestra respiración o pedalada, y sentirla plenamente”. Fernández aclara que, a menudo, esas visualizaciones son incluso más placenteras que las sensaciones reales del momento visualizado.

MINDFULNESS PARA TODOS

Tanto el ciclista popular como el profesional pueden beneficiarse del mindfulness para mejorar su rendimiento. Así lo afirma el experto, pues “cualquiera puede desarrollar capacidades de este tipo aunque, obviamente, habrá diferencias en los resultados dependiendo de la asimilación, las habilidades o las personas que disponen de capacidad innata para ello, aunque con entrenamiento y en el contexto adecuado todos podemos encontrar nuestro desarrollo personal”.

 

Además de los aspectos positivos del mindfulness en el ciclismo, hemos preguntado si existe algún tipo de circunstancia por el que esté contraindicado, a lo que nuestro experto nos ha respondido que depende de cómo lo utilicemos. “Conectar con uno mismo no debe entenderse como pasar de todo o abstraerse del mundo, no es aguantar el dolor, obviar las emociones o meditar para hacer una cronoescalada, sino que es un complemento efectivo para nuestro entrenamiento y nuestra vida”. Además, Fernández aclara que “conectar con uno mismo no es plantearse correr 200 km desde el interior, sino que se debe entrenar, alimentarse correctamente, hacer una progresión coherente, etc…”. Algo muy lógico.

ENTORNO Y DISTANCIA

El entorno por donde corremos, así como la distancia que recorremos afecta a la aplicación del mindfulness. “En plena ciudad nos costará más por los estímulos externos que en un sitio donde reine la calma. Igual que si corremos distancias cortas la conexión debe ser más inmediata, en distancias largas es más complicado mantener esa conexión. Dependiendo del contexto, del entorno y de las características, nos costara más o menos”, comenta al respecto.

 

¿Pero cuál es el momento más oportuno para practicar mindfulness? Fernández indica que “depende mucho de cada persona, cada uno ha de buscar su momento, el más tranquilo del día”. Asimismo, advierte que los momentos menos indicados para practicarlo son cuando la persona se encuentra en un estado emocional complicado porque es muy difícil conectar, cuando primero no se han gestionado los conflictos internos complicados por estrés, de tipo emocional, traumático, etc, o bien porque se trata de una persona muy joven, que tal vez le cuesta más por su poca madurez cognitiva, o por estar poco entrenado.

Otra de las dificultades para lograrlo es que, cuando los ciclistas están entrenando o compitiendo pueden llegar a sentir un sinfín de emociones y estímulos externos. Cuando esto ocurra, “debemos empaparnos de las emociones, hacerlas nuestras, abrazarlas y sentirlas. Incluso el dolor es parte del entrenamiento, aunque obviamente debemos escuchar a nuestro cuerpo en todo momento y saber cuándo parar”, recomienda Fernández.

En el caso que debamos estar pendientes del crono “es complicado estar en un estado de conciencia plena, salir un momento para comprobar, por ejemplo, el ritmo, y volver a conectar”, pues es evidente que la desconexión comportará unas consecuencias emocionales, buenas o malas. Y concluye, “el mindfulness es aquí y ahora, y no debe haber nada que nos distorsione. Es posible hacerlo, pero deberíamos estar muy entrenados para ello”.

EL MINDFULNESS NO ES ELEVEAR EL UMBRAL DE DOLOR

Fernández recuerda que “el mindfulness es una herramienta, y no una terapia de curación” y advierte que “muchas veces no somos conscientes de que algo no va bien y no paramos, y eso hace lesionarnos por no estar atentos y concentrados con nuestro diálogo interno”. Y concluye que “el mindfulness no es elevar el umbral del dolor para seguir entrenando, sino escucharnos, conocernos y desarrollar nuestro potencial”.

 

A continuación, os contamos 5 puntos básicos para todo aquel ciclista que quiera iniciarse en la práctica del mindfulness:

 

Disfrutar: Si no se disfruta de lo que se hace, es más difícil conectar con ello.

 

Respirar: Suena obvio, pero no somos conscientes de nuestra respiración. Conecta con ella, siéntela.

Olvida: Por unos momentos olvida los gadgets (pulsómetro, gps, tiempos) y céntrate en las sensaciones que estás experimentando, no todo es lo que marca un “aparatito”. 

 

Siente: Tus pedaladas, tu cuerpo, tu mente, conócete y visualiza lo bien que estás cuando haces lo que te gusta.

Acude a un profesional: Pide ayuda para que te enseñen y puedas sacar el máximo rendimiento a todo lo que hagas.

Para acabar, Fernández hace una última reflexión: “El mindfulness se debe aprender igual que se aprende a montar en bici, y para eso existen profesionales que nos pueden ayudar. El mindfulness no es sentarse a meditar. Es mucho más que todo eso, es una filosofía y una manera de vivir, y por ello lo debemos integrar y entrenar para saber aplicarlo correctamente”.

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