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El Gato (Marjaryasana) y sus beneficios

La Postura del Gato es una de las primeras posturas de Yoga que realizan los principiantes, pero no es solo para ellos. Es fácil y tiene importantes beneficios que puedes ver aquí.

 

En el apartado de Precauciones lo digo, pero mejor también al principio: No es buena la Postura del Gato para embarazadas porque significa concentrar el peso del bebé en la espalda.

 

La Postura del Gato en sánscrito es Marjaryasana puesto que  marjary significa gato y asana significa postura. Puedes encontrar en internet que el nombre de la Postura del Gato es otro, y es que normalmente se confunde con el nombre en sánscrito de la Postura de la Vaca.

 

La Postura del Gato se complementa con la Postura de la Vaca, por lo que normalmente van juntas. Las dos se realizan a partir de la posición cuadrúpeda y ayudan a flexibilizar y curar el dolor de espalda.

Postura del Gato paso a paso

La Postura del Gato paso a paso, para que puedas hacerla correctamente en cada detalle, se realiza así:

 

– Sitúate sobre tu WideMat en posición cuadrúpeda. Las muñecas tienen que estar justo debajo de los hombros, y tan separadas entre sí como las rodillas, que a su vez están tan abiertas como las caderas.

 

– La cabeza tiene que estar mirando hacia abajo. Vacía tus pulmones.

 

– Inspira profundamente mientras elevas la espalda, arqueándola, sin despegar las manos de tu WideMat, agachas la cabeza, y metes el abdomen hacia dentro. Necesitarás estirar los brazos.

 

– Mantén la posición durante 10 segundos, así como la respiración.

 

– Cuando llegues a 10 (contando interiormente), vuelve a la posición inicial, mientras expulsas el aire.

 

– Repite la Postura del Gato de 4 a 6 veces.

 

Lo normal tras realizar la Postura del Gato es hacer la de la Vaca, alternándolas.

Beneficios de la Postura del Gato

La Postura del Gato tiene múltiples beneficios, que ahondan en los beneficios del Yoga en general, de cualquier postura. Entre los beneficios específicos de la Postura del Gato:

 

Ayuda a reducir el estrés.

 

Induce al estado meditativo, ya que mantienes la mente concentrada en contar despacio e interiormente los segundos que mantienes la Postura del Gato. Así mantienes la mente en blanco y aprendes a controlar tu mente.

 

Previene el dolor de espalda, y si ya lo tienes, ayuda a aliviar el dolor.

 

Flexibiliza la espalda, el cuello y la caja torácica.

 

Endereza la espalda y corrige las malas posturas.

 

Fortalece la muñeca, músculos de los antebrazos (pronador redondo y palmar mayor) y los hombros (deltoides).

Masajea los órganos internos del abdomen y así mejora la digestión.

 

Otro efecto de esos masajes abdominales es mejorar la circulación sanguínea.

 

Tonifica y fortalece los abdominales, lo que hace que se contenga mejor la tripa, produciendo un efecto adelgazante

Fortalece los abdominales fácilmente

Desde hace poco tiempo se habla de un tipo de abdominales llamados hipopresivos. Son distintos a los tradicionales en la mecánica del ejercicio, lo que produce un efecto distinto.

 

Los ejercicios tradicionales hacen que se desarrollen los músculos abdominales, lo que aumenta la cintura.

 

Los abdominales hipopresivos son aquellos que se basan en la contracción hacia dentro de dichos músculos, reduciendo el contorno de la cintura.

 

Ayudan a mantener la tripa en su sitio, plana, y sin esfuerzo. Solo hay que contraer el abdomen. Por decirlo de manera sencilla, hay que meter tripa. Si únicamente haces una repetición, no conseguirás nada, pero con 8-12 de unos 10 segundos cada una, día a día, en una semana tienes que empezar a ver los resultados.

 

La Postura del Gato consiste en hacer esto mismo, lo que ocurre es que existe desde varios siglos antes de que se pusieran de moda los abdominales hipopresivos.

Precauciones y ayudas para la Postura del Gato

No es buena la Postura del Gato para embarazadas porque puede ser muy incómodo y, sobre todo, porque supondría concentrar el peso del bebé en la espalda.

 

Cuando realizas la Postura del Gato puedes encontrarte con la dificultad de no poder subir mucho la espalda, aunque sea poco frecuente. Si es este tu caso, te aconsejo que le pidas a tu compañera/o de Yoga que te ayude.

 

La función de esa persona es ayudarte a generar el movimiento poniendo una mano en tu abdomen, cerca del esternón, y otra en la espalda, entre los omóplatos. Cuando la Postura del Gato esté en la fase de elevar la espalda, ese compañero de Yoga tiene que empujar hacia arriba, con suavidad. Cuando expulses el aire, tiene que empujar entre los omóplatos.

 

Poco a poco irás ganando flexibilidad en la parte alta de la espalda, lo que te servirá para hacer muchas otras asanas, además de la Postura del Gato.

 

Hay que indicar, entre las precauciones al hacer la postura del Gato, que si te duele la espalda, vayas con calma. Si crees que el dolor se debe a una lesión, en lugar de una contractura o la mala postura, para el ejercicio y consulta con un médico.

Asanas relacionadas con la Postura del Gato

Principalmente hay cuatro asanas relacionadas con la Postura del Gato. Tienen sus propios beneficios y no tienen por qué practicarse para hacer luego la Postura del Gato. Simplemente, esta es una buena continuación de la Postura del Niño, y sirve para preparar la Postura de la Cobra, y la Postura del Perro hacia arriba. Por supuesto, la Postura del Gato está relacionada con la de la Vaca.

 

Fuente: widemat

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