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Yoga y fascias. Cómo las asanas modifican cuerpo y mente

El objetivo de este artículo es explicar la capacidad que tiene el Yoga de modificar el alineamiento de nuestro cuerpo a través del reajuste fascia-cerebro. Para ello es preciso conocer de qué manera una postura sostenida durante un tiempo determinado (ejercicio isométrico)  o en movimiento (isodinámico) modifica parámetros de nuestra biomecánica y la posturalidad. ¡¡Vamos allá..!!

La fascia es un tejido conectivo que se extiende en el cuerpo como una red tridimensional desde el cráneo a los pies, de anterior a posterior y desde el interior al exterior sin interrupción. Constituida por fibras elásticas, colágeno y matriz extracelular. Rodea los músculos, los huesos, los nervios, los vasos sanguíneos y los órganos a través de diversas capas (epimisio, perimisio y endomisio) finalizando  en tendones o ligamentos.

 

La función de la fascia es:

 

• Soporte y estructura al cuerpo.

 

• Apoyo del movimiento y absorción de impacto.

 

• Ayuda en la circulación sanguínea, especialmente en el sistema venoso y la circulación linfática.

Fascia se compone de tres cosas:

 

1. Fibras de colágeno muy fuertes, que nos dan nuestro apoyo y fuerza

 

2. Las fibras elásticas, que facultan la posibilidad de movimiento

 

3. Una sustancia de textura gelatinosa que permite a los órganos y músculos deslizarse unos sobre otros sin fricción.

Imagínate tirando del cuello de tu camisa para arriba. ¿Qué pasa? Toda la camisa se mueve hacia la misma dirección, volviéndose más estirada y rígida. ¿No se arruga toda la camisa si sigues tirando del cuello durante par de horas? De la misma manera, cuando te lastimaste el hombro izquierdo hace unos años atrás, toda tu columna vertebral podría haberse afectado. El usar un bastón debido a la caída que tuviste, facilita que te dobles hacia un lado, formando una joroba, lo que te crea más dolor de espalda… Ninguna dolencia en el cuerpo es sólo local. Tu postura, lo que has elegido para relajarte y ejercitarte – todas estas cosas afectan tu musculatura, tu salud ósea, órganos, circulación, el sistema inmunológico, tus emociones y tu bienestar.

Así, una persona que pasa largas horas sentada frente a una computadora en una misma posición, desarrollará mucho más que dolor de espalda y hombros. Tensión en cualquier área de tu cuerpo tiene un efecto dominó. Si constantemente estás frente al televisor o laptop, los flexores de tu cadera están contraídos, tu columna vertebral se está volviendo cada vez más rígida, quizá encorvada, los músculos de tu espalda están tensos – lo que podría ocasionarte con el tiempo una restricción de las caderas, espalda o rodillas, que podría repercutir en un reemplazo de cadera o de rodilla, en más caídas… Puedes sufrir de dolores de cabeza, afectar tu riñón, e incluso sufrir de depresiones, a consecuencia de la falta de movimiento adecuado. Al mismo tiempo, los tendones, los ligamentos y los músculos pierden fuerza y flexibilidad, al no estarse moviendo, estirando y nutriendo debidamente.

Se usa la metáfora de una naranja para explicar la fascia. Si pelas una naranja, verás que está dividida en gajos por una membrana que a la vez los conecta; o sea, divide la naranja en segmentos a la vez que los mantiene unidos, dándole la forma a la naranja. Dentro de estos segmentos – los gajos, hay más segmentación por este mismo tipo de tejido, formando celdillas, estos saquitos que guardan el jugo (zumo). ¿Qué le pasa al jugo de la celdilla cuando esta membrana que los formó y protege se debilita?

 

Igual que en la naranja, la fascia cubre tu cuerpo entero a la vez que circunda cada parte interna, conectando todas las partes de tu cuerpo físico entre sí. Esta separación y conexión es lo que permite que tus músculos se deslicen entre sí sin fricción; es también lo que permite que tu corazón lata, que la sangre fluya, que levantes el pie… La fascia separa cada componente individual de tu cuerpo al mismo tiempo que los une en el todo integral funcional que eres tú.

 

Exactamente como cada pequeño saco de jugo está rodeado por más membrana para que el líquido no se escape hacia afuera, cada célula de nuestro cuerpo está delimitada por la fascia. Estamos segmentados pero íntimamente conectados por la fascia.

La modificación de la fascia precede a la  congestión crónica en cualquier tejido.

Madame Mezieres estableció las premisas de estudios de cadenas musculares que hoy en día han evolucionado en diversas escuelas GDS, RPG, Busquet, Myer… y un sinfín más que establecen una relación entre la cadena miofascial, nuestro cuerpo y  nuestra mente. Según la escuela, profundiza más en la parte emocional y la relaciona con la biomecánica o se queda en la posturología.

¿Qué es una cadena miofascial?

La cadena miofascial es la línea de tensión formada por el tejido conectivo que lleva a cabo la fuerza estructural requerida para ejecutar el movimiento (líneas de tensegridad, la integridad descansa en el equilibrio de la tensión).  Según esta línea de trabajo los dolores músculares no sólo se tratan en el lugar del dolor sino en cualquier punto de la fascia. Como he descrito en otros artículos los Nadis y las cadenas miofasciales tienen el mismo recorrido, gracias al hallazgo y paralelismo que estableció Madam Mezieres de sus conocimientos de Medicina China.

¿Cómo el yoga trabaja sobre las fascias?

El cuerpo humano del S.XXI se encuentra afectado por una alta acidificación que afecta al tejido muscular y conectivo, la intoxicación de estar expuestos a pesticidas, químicos,…y una alta concentración de cortisol en sangre producto del estrés favorece que la fascia pierda hidratación y elasticidad en estos casos y mientras detoxificamos se recomienda practicar Yoga terapéutico

 

Según la mecánica de cadenas musculares, la tensión acumulada produce modelos de tensión adaptados a nuestra personalidad más características y que se proyecta a nivel visceral. Este modelo de tensión si se mantiene constante en el tiempo genera hábitos posturales que se exporta a los músculos y al modelo de fascia. Las fascias registran y guardan nuestras impresiones mentales y emocionales como si fuera un archivador, similar al concepto «Samskara» (término sánscrito que identifica las impresiones de nuestra mente y que registra formando nuestras creencias, actitudes y personalidad)

 

Según lo expuesto, las asanas de Yoga permite  modificar nuestra propia biomecánica a través del tejido conectivo.

El hallazgo de Mezieres sobre las cadenas musculares permitió dar un punto de vista complementario para trabajar en ciencias del movimiento. Explicado en el artículo anterior la relación entre puntos marma y nadis es el momento de dar el siguiente paso en la explicación.

 

Siguiendo la línea de trabajo Langevin, H.M. J.A. (2002) explicaron como la acupuntura produce cambios celulares en la fascias. Dorsher (2009) estableció la comparación entre los meridianos/Nadis y las cadenas miofasciales.

 

Línea Posterior Superficial → Vejiga

Línea Frontal Superficial → Estómago, Bazo

Línea Frontal Profunda → Riñón, Hígado

Línea Lateral → Vesícula Biliar

Línea Espiral (anterior) → Estómago

Línea Espiral (posterior) → Vejiga

Línea Anterior Profunda del Brazo → Pulmón, (Intestino Grueso)

Línea Anterior Superficial del Brazo → Maestro Corazón  y Corazón

Línea Posterior Superficial del Brazo → Triple calentador

Línea Posterior Profunda del Brazo → Intestino Delgado

A esta explicación faltaría por desarrollar la unión que las diferentes cadenas tienen entre sí conformando las cadenas maestras principales

¿CÓMO MANTENER TU FASCIA SALUDABLE?

Movimiento consciente. Recuerda que tu fascia se extiende desde la punta de tu cabeza hasta los dedos de los pies y cubre todo lo que está en el interior de tu cuerpo físico. Por lo tanto, es vital elegir movimientos que hidratan nuestra fascia y movimientos de cuerpo completo, como los de yoga.

 

En el yoga, alargamos y expandimos el cuerpo, no sólo nuestros músculos, sino también toda la red de fascia. Pero tiene que ser una yoga donde el tiempo en las posiciones se extiende; no es una yoga que es primordialmente aeróbica. La práctica de esta yoga cambia tu tejido conectivo. Por ejemplo, la práctica de sostener las posturas apropiadas te permite ser más flexible, más fuerte y más saludable, ya que al sostener las posturas por más tiempo, le llegas a la fascia profunda, lo que a la vez contribuye a restaurar y mantener la fluidez fascial.

Piensa en nuestros músculos. Cuando hablamos de los beneficios físicos de una asana (posturas de yoga), a menudo nos centramos en cuales músculos se están estirando o fortaleciendo en esa pose particular.

 

Leemos que Paschimottanasana estira los tendones de la corva (hamstrings) y da energía a las piernas. Pero, en realidad, todos nuestros músculos están totalmente rodeados y trenzados por las tres capas de la fascia. Esto significa que durante una práctica de asanas trabajamos para nuestros músculos y nuestra fascia al mismo tiempo. No hay ni una sola pose que se dirija sólo a los músculos, órganos o a la fascia.

Respira. Re-aprende a respirar. Respira profundamente, practica la respiración yogui y practica pranayamas, ya que te ayudan a oxigenar los tejidos de la fascia, y mover elementos en tu cuerpo. El respirar conscientemente puede hasta liberar endorfinas.

 

Variación. Los movimientos tienen que ser diversos. ¿Qué crees que sucede cuando se cargan tu tejidos fasciales de la misma manera sin cesar, como en actividades repetitivas tales como correr bicicleta, hacer aeróbicos, o sentarse en una computadora por muchas horas todos los días? Estos tejidos se debilitarán, más propensos a lesiones y a riesgo de daño articular. Los movimientos repetitivos pueden estar ya perjudicando tus tejidos fasciales.

Estírate. Cuando tus músculos están regularmente tensos, la fascia que los envuelve se vuelve rígida, apabullando los músculos y nervios. Una vez que tu fascia se ha endurecido, se limita el movimiento y la flexibilidad. La fascia es muy fuerte, por lo que no puedes estirarla de sopetón. Se hace paulatina y conscientemente.

 

Hidrátate. Mantén la esponja húmeda. Asegúrate de que tu dieta incluya agua suficiente y sea baja en alimentos pro-inflamatorios, tales como azúcares y granos refinados.

Pero recuerda que si tienes tu fascia deshidratada, toda esa agua que bebes mientras y después de hacer spinning será orinada, sin llegar a ese tejido deshidratado y crujiente que ya no puede absorber. Nuevamente el efecto dominó, ya que movimientos repetitivos pueden lesionar nuestra fascia. Así que beber agua puede no estar ayudándote tanto como pensabas, sobre todo si no añades movimientos y descanso adecuado.

 

Descansa. El descanso es sumamente importante. La fascia necesita descansar y relajarse para permanecer húmeda. Esa es una de las razones para permanecer inmóvil en Savasana, la relajación final en yoga. Esa relajación en nuestra fascia, músculos, órganos, mentes y cada célula de nuestro cuerpo es crucial para la absorción de los beneficios de la práctica.

Tom Myers asegura que “el descanso es la manera de los tejidos hidratarse. Cuando haces un ejercicio empujas para afuera el agua de los tejidos, de la misma manera que al caminar en una playa húmeda, empujas el agua fuera de la arena, la cual se filtra nuevamente en esa arena al momento de levantar tu pie. Estás haciendo lo mismo con los tejidos, cuando estás entrenando estás extinguiendo el agua de los tejidos… El ritmo de tu régimen de ejercicios debe incluir descanso… Cuando sacas la tensión de los tejidos, se chuparán el agua como una esponja y estarán listos para hacer más ejercicio. ”

 

La fascia es una representación concreta del principio de unidad dentro de nuestros propios cuerpos. El Yoga siempre ha promulgado este principio de totalidad integrada. 

 

Fuente: Yoga Terapéutico y Atabey yoga

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